El Gambito Danés es de esas aperturas que dividen. Unos la encuentran romántica y divertidísima de jugar, otros la juzgan objetivamente dudosa, y ambos llevan su parte de razón. La propuesta es descarada: ofreces no uno, sino dos peones desde las primeras jugadas para apuntar tus dos alfiles al rey rival y jugar al ataque de cabo a rabo. Mientras el rival no da con la defensa exacta, aquello es un diluvio; el día que devuelve un peón a tiempo, te quedas por debajo en material y poco más.

La secuencia primero, y después el antídoto que todo jugador de negras debería llevar en el bolsillo.

Las jugadas del Gambito Danés

Empieza así: 1.e4 e5 2.d4 exd4 3.c3.

Las blancas ofrecen el primer peón. Si las negras toman, 3…dxc3, las blancas ofrecen un segundo: 4.Ac4 cxb2 5.Axb2.

Esta es la posición tipo del Gambito Danés aceptado. Cuenta el material: las blancas tienen dos peones de menos. Pero mira los dos alfiles. El alfil de c4 fija f7, el punto débil del rey negro. El alfil de b2 barre la gran diagonal a1-h8, directo hacia g7 y el rey. Dos peones contra dos alfiles rugientes y una ventaja de desarrollo: ese es el trato que ofrecen las blancas.

El Gambito Danés aceptado: dos peones de menos, pero los alfiles de c4 y b2 apuntan a f7 y g7, junto al rey negro.

La idea es nítida. Las blancas quieren desarrollar rápido, enrocar, doblar en las columnas abiertas y golpear antes de que las negras hayan puesto a salvo su rey. Cada jugada blanca es una jugada de ataque. El plan negro, al contrario, consiste en sobrevivir a la tormenta, devolver material si hace falta, y hacer valer los dos peones una vez cambiadas las piezas.

El antídoto: devolver un peón

La buena noticia para las negras es que la teoría moderna lo ha zanjado: no se iguala aferrándose a los dos peones, se iguala devolviendo uno para desactivar los alfiles.

La jugada clave, tras 5.Axb2, es 5…d5!.

Al adelantar este peón, las negras devuelven material pero golpean en el corazón del dispositivo blanco. El peón d5 corta la diagonal del alfil de c4 y abre el juego para las piezas negras. Tras 6.Axd5 Cf6, las negras desarrollan con tempo, recuperan su atraso y la posición se calma. El ataque blanco pierde su filo, y la iniciativa ya no compensa el peón de menos. Las negras están cómodas, a veces incluso mejor.

El antídoto: tras 5...d5 y 6.Axd5 Cf6, las negras devuelven un peón, desarrollan con tempo y apagan el ataque.

También puedes rechazar todo el gambito aún antes. Tras 3.c3, la jugada 3…d5! devuelve de inmediato el peón: 4.exd5 Cf6, y las negras recuperan con tranquilidad manteniendo una posición sana. Es sin duda la vía más sencilla si no quieres molestarte en memorizar las líneas aceptadas.

Rechazar pronto: 3...d5 devuelve el peón enseguida, y tras 4.exd5 Cf6 las negras igualan sin memorizar nada.

El principio general vale para la mayoría de los gambitos de ataque: contra un sacrificio de peón, la mejor respuesta suele ser devolver el material en el momento oportuno para neutralizar la iniciativa, en lugar de guardarlo todo y sufrir.

Fabuloso de jugar, arriesgado de apostar

No te voy a vender el Gambito Danés como un arma seria para subir en la clasificación. Contra una defensa precisa, no da nada objetivo. Pero no es para eso para lo que se juega.

Se juega porque enseña a atacar. Manejar dos alfiles en las grandes diagonales, abrir columnas, buscar al rey rival: son habilidades que te sirven en todas partes, mucho más allá de esta apertura concreta. El Danés es un excelente campo de entrenamiento para la iniciativa, siempre que aceptes que se vuelve en contra frente a los bien preparados. Para sopesar el pro y el contra del sacrificio de peón en general, ve a leer ¿vale la pena un gambito?.

Aprenderlo jugándolo

Un gambito de ataque se entiende con las manos tanto como con la cabeza. Sentir la presión de los dos alfiles, elegir entre empujar el ataque y consolidar, eso no entra leyendo una lista de jugadas.

En Prologue, juegas el Gambito Danés por el bando blanco y aprendes a encadenar el asalto jugada a jugada. Luego te pasas a las negras e integras el antídoto, ese famoso …d5 que devuelve un peón y corta el ataque. Tras unas cuantas partidas por cada lado, sabes a la vez atacar con él y defenderte contra él. Encontrarás otros gambitos en la guía de trampas y gambitos.

Preguntas frecuentes

¿El Gambito Danés es bueno para un principiante?

Como entrenamiento de ataque, sí: te enseña a desarrollar rápido y a apuntar al rey. Como arma de fondo para progresar, no, porque no resiste una defensa precisa. Míralo como un ejercicio, no como un pilar de repertorio.

¿Cuántos peones se sacrifican en el Gambito Danés?

Dos en su versión plenamente aceptada: 1.e4 e5 2.d4 exd4 3.c3 dxc3 4.Ac4 cxb2 5.Axb2. A cambio, las blancas obtienen dos alfiles muy activos y una clara ventaja de desarrollo.

¿Cómo defenderse del Gambito Danés?

Lo más sencillo es devolver un peón. Tras 5.Axb2, juega 5…d5 para cortar la diagonal del alfil de c4 y abrir tu juego. También puedes declinar antes con 3…d5. En ambos casos, neutralizas el ataque.

¿Qué diferencia hay con el Gambito del Centro?

El Gambito del Centro es 1.e4 e5 2.d4 exd4 3.Dxd4, donde las blancas recapturan de inmediato el peón con la dama. El Gambito Danés rechaza esa recaptura y sacrifica con 3.c3 para conservar la iniciativa y desarrollar los alfiles.