Peón pasado
Un peón pasado es un peón que ya no encuentra ningún peón rival en su camino: ni en su propia columna, ni en las dos columnas vecinas. Ningún peón enemigo puede bloquearlo ni capturarlo mientras avanza hacia la última fila. Solo las piezas rivales pueden detenerlo todavía, y eso es precisamente lo que lo hace tan fuerte.
Cómo reconocer un peón pasado
Toma un peón y mira las tres columnas que le conciernen: la suya y las dos vecinas. Si ya no queda ningún peón rival en esas columnas por delante de él, el peón está pasado. Los peones rivales que quedaron detrás no cuentan: nunca podrán volver a molestarlo.
En este tipo de final, el peón pasado suele decidir la partida por sí solo: el rey negro tiene que correr al otro extremo del tablero para detenerlo, abandonando sus propios peones por el camino.
Por qué es una baza tan importante
Un peón pasado es un candidato a la coronación: cada casilla ganada lo acerca a una nueva dama. El rival está obligado a movilizar una pieza para vigilarlo o bloquearlo, y una torre o un caballo que hace guardia delante de un peón no hace otra cosa mientras tanto. Nimzowitsch resumió la idea en una frase que ha quedado célebre: el peón pasado es «un criminal que hay que mantener bajo llave».
Cuanto más avanza la partida hacia el final, más valor gana: cuantas menos piezas quedan para detenerlo, más concreta se vuelve la amenaza de coronación.
Peón pasado protegido, peón pasado alejado
Dos variantes merecen conocerse:
- El peón pasado protegido está defendido por otro peón amigo. Es la versión más peligrosa: las piezas rivales no pueden capturarlo sin perder material, y el rey rival queda condenado a vigilarlo.
- El peón pasado alejado (o exterior) se encuentra lejos del grueso de las fuerzas, a menudo en un flanco desierto. En el final de peones, sirve de cebo: mientras el rey rival corre a buscarlo, tu rey devora los peones que quedaron al otro lado.
Preguntas frecuentes
¿Cómo se lucha contra un peón pasado?
El método clásico es el bloqueo: coloca una pieza en la casilla justo delante del peón para frenar en seco su avance. El caballo es el mejor bloqueador, porque sigue siendo activo aunque esté inmóvil. En el final de torres, la regla habitual es colocar tu torre detrás del peón pasado, tanto el tuyo como el del rival.
¿Un peón pasado es siempre una ventaja?
Casi siempre, pero no a ciegas. Un peón pasado sólidamente bloqueado puede convertirse en una simple debilidad que hay que defender, y un ataque rival rápido puede pesar más que tu coronación lejana. El peón pasado vale exactamente lo que vale tu capacidad de apoyarlo con tus piezas.
¿Cómo se crea un peón pasado?
Lo más habitual es a través de una mayoría de peones: tres peones contra dos en un flanco terminan, tras una serie de cambios, produciendo un peón pasado. También se puede crear con una ruptura táctica, sacrificando uno o dos peones para abrir camino al que queda.