Rey ahogado
El rey ahogado es una posición en la que el jugador al que le toca mover no tiene ninguna jugada legal y su rey no está en jaque. La partida termina inmediatamente: son tablas, sin importar el material que quede en el tablero. Puedes tener una dama y tres torres de ventaja: si ahogas al rey rival, el punto se reparte.
Esa es la gran diferencia con el jaque mate: en el mate, el rey está atacado y no puede escapar; en el ahogado, el rey no está atacado en absoluto, pero nada puede moverse.
Un ejemplo clásico de ahogado
El ahogado más frecuente ocurre en el final de dama contra rey solo: la dama es tan poderosa que controla demasiadas casillas alrededor del rey enemigo.
En esta posición, el bando fuerte acaba de tirar una victoria elemental. Una jugada de dama más cuidadosa, dejando una casilla libre al rey, llevaba al mate en pocas jugadas.
El ahogado como arma defensiva
Si el ahogado es la pesadilla del bando que gana, es un recurso genuino para el que pierde. En el final, un jugador en apuros puede buscar deliberadamente una posición de ahogado: sacrificar su última pieza, bloquear sus propios peones, encerrar a su propio rey. Si el rival captura ese último peón o esa última pieza sin prestar atención, el rival se lleva las tablas.
Dos situaciones que conviene saberse de memoria:
- Final de rey y peón contra rey: si el rey defensor llega a la casilla de coronación, varias posiciones de ahogado salvan las tablas.
- Dama contra peón en séptima: con un peón de torre o de alfil a punto de coronar, el defensor consigue a menudo el ahogado.
Preguntas frecuentes
¿El rey ahogado cuenta como victoria?
No. El ahogado son tablas: cada jugador suma medio punto, aunque uno de los dos tuviera una ventaja material aplastante. Precisamente por eso es una regla tan importante de conocer, en ambos sentidos.
¿Cuál es la diferencia entre ahogado y jaque mate?
En el mate, el rey está en jaque y ninguna jugada puede salvarlo: el bando mateado pierde. En el ahogado, el rey no está en jaque, pero no existe ninguna jugada legal: la partida es tablas. Toda la diferencia se reduce a una pregunta: ¿está atacado el rey?
¿Cómo evito ahogar al rival cuando voy ganando?
Antes de cada jugada en el final, comprueba qué jugadas legales le quedarán a tu rival. El método más seguro con una dama: deja siempre al rey enemigo al menos una casilla libre, y acerca tu propio rey para dar mate. Tómate tu tiempo: no hay ninguna prisa cuando al rival solo le queda el rey.