Es una de las primeras angustias del jugador que empieza: “los buenos deben saberse decenas de jugadas de memoria, yo nunca lo conseguiré”. Tranquilo. Esa imagen es falsa, y desanima a mucha gente para nada. Aquí tienes la respuesta de verdad, con cifras, según tu nivel.

La respuesta corta

Para un principiante, cuatro a seis jugadas por apertura bastan. De verdad.

Toma la apertura italiana: 1.e4 e5 2.Cf3 Cc6 3.Ac4 Ac5 4.c3 Cf6 5.d3. Cinco jugadas. Si las juegas comprendiendo la idea detrás de cada una, sales de la apertura en una buena posición contra la inmensa mayoría de tus rivales de tu nivel. El resto de la partida se juega con principios, no con memoria.

La trampa es creer que hay que cubrirlo todo. Tu rival de club tampoco se sabe la teoría de veinte jugadas. La mayoría de las veces abandona el camino trillado ya en la tercera o cuarta jugada. En ese momento, tu memoria ya no sirve de nada, y es tu comprensión la que toma el relevo.

Lo que varía con el nivel

El número de jugadas útiles sube, pero despacio, y solo cuando subes de verdad.

  • Hasta 1000 Elo: cinco a seis jugadas por línea, y sobre todo los principios de apertura. A este nivel, las partidas se ganan y se pierden por descuidos tácticos, no por la teoría.
  • De 1000 a 1500: diez a doce jugadas en tus líneas principales, con las ideas de medio juego asociadas. Empiezas a ver reaparecer las mismas estructuras.
  • Por encima: ahí sí, hay que conocer líneas más largas y precisas. Pero no estarás solo a ese nivel, ya habrás cogido la costumbre de trabajar.

Dicho de otro modo, la memorización pesada es un problema de jugador avanzado. Si empiezas, no es el tuyo.

Por qué recitar no basta

Imagina que te aprendes diez jugadas de memoria. Tu rival se desvía en la jugada 4 con un movimiento que nunca has visto. ¿Qué pasa? Tu lista de casillas ya no te ayuda. Estás perdido en el momento exacto en que creías estar preparado.

Ahora imagina que hayas comprendido por qué se juega cada jugada. ¿El rival se desvía? Miras qué deja débil su jugada, aplicas los principios, y encuentras una buena jugada tú mismo. La comprensión te sirve ante cualquier posición; una lista se acaba en cuanto el rival sale de ella.

Por eso la verdadera pregunta no es “cuántas jugadas” sino “cuántas ideas”. Una apertura son tres o cuatro planes que recordar, mucho más ligeros que treinta casillas sueltas.

Un ejemplo concreto

Toma la línea principal de la italiana tranquila: 1.e4 e5 2.Cf3 Cc6 3.Ac4 Ac5 4.c3 Cf6 5.d3. En vez de aprenderte “e4, e5, Cf3, Cc6…” como un número de teléfono, retén las ideas.

Juegas e4 para ocupar el centro. Cf3 desarrolla y ataca e5. Ac4 apunta tu alfil a f7, el punto débil del bando rival. c3 prepara la jugada d4 para construir un gran centro más adelante. d3 sostiene tu peón e4 y libera tu otro alfil. Cinco jugadas, cinco razones. El día en que tu rival juegue algo distinto de 3…Ac5, no estás perdido: miras qué cambia su jugada y aplicas las mismas ideas. Eso es conocer una apertura, y pesa mucho menos que una lista de casillas.

El método que hace que las jugadas se queden

El problema de la memorización clásica es que se evapora. Lees una línea, la retienes esa misma noche, la has olvidado a la semana siguiente. Se olvida lo que no se ha jugado de forma activa.

Sobre eso está construido Prologue. En vez de leer una serie de jugadas, la juegas, primero guiado y luego de memoria, hasta que sale sin esfuerzo. Y como cada jugada llega con su explicación, lo que se te queda no es una lista de casillas sino la lógica que hay detrás. Así, cuando el rival se desvía, no te quedas en blanco: ya sabes el porqué, no solo el qué.

Esta cuestión de la memoria merece que nos detengamos un poco más, en concreto sobre la verdadera utilidad de las aperturas: lee ¿los principiantes deben aprender aperturas?. Y para asentar tus cimientos, pasa por la guía para aprender ajedrez.

Preguntas frecuentes

¿Cuántas jugadas conocen los grandes maestros?

En sus líneas predilectas, un jugador profesional puede conocer veinte a treinta jugadas, a veces más. Pero tiene años de práctica a sus espaldas, y sobre todo comprende cada posición en profundidad. Tomar esa cifra como objetivo de principiante no tiene ningún sentido.

¿Es mejor conocer pocas aperturas a fondo o muchas por encima?

Pocas, a fondo. Un repertorio reducido pero bien comprendido te dará mejores posiciones, más a menudo, que una colección de aperturas ojeadas. Elige una apertura con blancas y una respuesta a 1.e4 y 1.d4 con negras, y trabájalas de verdad.

¿Cómo sé hasta dónde memorizar una línea?

Párate cuando ya no entiendas por qué se juegan las jugadas. El día en que una línea se vuelve “juego esta jugada porque lo dice el libro”, es que has ido demasiado lejos para tu nivel. Vuelve a la última posición que comprendes y juega por principios a partir de ahí.

¿Es grave si olvido una apertura entre dos partidas?

Es normal si la aprendiste de forma pasiva. Una apertura repasada activamente, unos minutos repartidos en el tiempo, se queda mucho mejor. Esa es toda la diferencia entre releer y volver a jugar.