Veintisiete años como campeón del mundo. Nadie lo ha hecho mejor y nadie lo hará. Más extraño aún: Lasker consideraba el ajedrez una ocupación entre otras. Dejó un teorema que lleva su nombre en álgebra conmutativa, y Einstein escribió el prólogo de su biografía.

El reinado más largo de la historia

Nace el 24 de diciembre de 1868 en Berlinchen, Prusia, hoy Barlinek, en Polonia. Su padre es cantor de la sinagoga. Es su hermano mayor Berthold, estudiante de medicina, quien le enseña a jugar hacia los once años.

En 1894 le arrebata el título a Wilhelm Steinitz por 12 a 7. Él tiene veinticinco años, Steinitz cincuenta y siete. La revancha de 1896-97 es una paliza: 12½-4½.

Después defiende el título ante Marshall en 1907, sin concederle una sola victoria, ante Tarrasch en 1908 y ante Janowski dos veces. Queda el caso Schlechter, en 1910, el más discutido. Tras nueve partidas, Schlechter va un punto arriba: unas tablas en la última le dan el título. Juega a ganar. Pierde. Marcador final 5-5 y Lasker conserva el título. La explicación clásica sostiene que el reglamento exigía dos puntos de diferencia, pero ningún documento de la época lo confirma, y el historiador Edward Winter considera la cuestión abierta.

El título se le escapa en 1921 ante José Raúl Capablanca, en La Habana. Lasker no gana ninguna partida, pierde cuatro y abandona el match tras la decimocuarta alegando un colapso físico y el clima cubano. Tenía cincuenta y dos años.

Y sin embargo. En 1924, en Nueva York, gana el torneo con 16 de 20, punto y medio por delante de Capablanca, campeón del mundo en ejercicio, y cuatro puntos por delante de Alexander Alekhine. Tiene cincuenta y cinco años y casi no había jugado. En 1935, en Moscú, con sesenta y seis, termina tercero sin perder una sola partida y por delante de Capablanca, a quien gana de paso. La prensa soviética habla de un milagro biológico.

El matemático

Su tesis se presenta en Erlangen en 1900, bajo la dirección de Max Noether, el padre de Emmy Noether. El doctorado se le concede en 1902.

En 1905 publica un artículo que introduce los ideales primarios y la descomposición primaria para anillos de polinomios. Dieciséis años después, Emmy Noether generaliza el resultado a cualquier anillo conmutativo noetheriano. Es el actual teorema de Lasker-Noether, piedra angular del álgebra conmutativa. No fue una colaboración: Lasker demuestra el teorema, Noether lo generaliza, y el nombre compuesto es un reconocimiento posterior.

Fue además filósofo, autor, jugador de bridge de la selección alemana e inventor de un juego de mesa, la Lasca, que se vendía en cajas por Europa y Estados Unidos en 1911.

Su estilo: la leyenda y la realidad

Durante mucho tiempo se dijo que Lasker jugaba al hombre y no al tablero, eligiendo la jugada que más incomodaba al rival en lugar de la mejor objetivamente. Incluso se dijo que jugaba adrede jugadas flojas para enturbiar la partida.

Él siempre lo negó, y los análisis modernos le dan la razón. Andrew Soltis repasó sus partidas para desmontar el mito: lo que a sus contemporáneos les parecía misterioso se ha convertido en juego estándar. Sacrificios con fines posicionales, elegir la jugada práctica antes que el óptimo teórico, contraatacar antes de que la desventaja se vuelva crítica. Sus jugadas parecían provocadoras sin ser objetivamente peores, con la diferencia de que tenían muchas más probabilidades de provocar un error enfrente. No era un farol, era cálculo de riesgo.

La frase que se le atribuye resume su método mejor que cualquier análisis:

No juego con piezas blancas y negras sin vida. Juego con seres humanos, de carne y hueso.

Krámnik señala que sabía convertir una ventaja táctica en estratégica y al revés, lo que desconcertaba a sus contemporáneos. Y la tradición le atribuye una frase que todo jugador debería colgar sobre el tablero: la partida más difícil de ganar es una partida ganada.

Sus aperturas

Con negras, la defensa Lasker del gambito de dama rehusado lleva su nombre y se sigue jugando: tras 1.d4 d5 2.c4 e6 3.Cc3 Cf6 4.Ag5 Ae7 5.e3 O-O 6.Cf3 h6 7.Ah4, juega 7…Ce4. La idea es típicamente laskeriana. No teme el cambio que le doblará los peones, porque ese doblado estorba sobre todo al desarrollo blanco, y …c5 libera después la posición por completo. Cambiar piezas para desactivar la iniciativa rival, aun a costa de una pequeña concesión de estructura.

También dejó una defensa al gambito Evans con la que prácticamente mató esa apertura durante décadas: devolver el peón en el momento justo y cambiar damas, es decir, quitarle al jugador de gambito exactamente lo que buscaba.

Con blancas legitimó la variante de cambio de la Apertura española, 4.Axc6 dxc6, que todo el mundo consideraba estéril y de tablas.

El doble sacrificio de alfiles

Ámsterdam, 1889. Lasker tiene veinte años y se enfrenta a Johann Bauer. En la jugada quince entrega el primer alfil. En la diecisiete, el segundo.

17.Axg7, el segundo alfil. El rey negro queda desnudo y la torre de f1 llegará por f3 y h3.

Lo importante es contraintuitivo: el doble sacrificio no da mate. Gana la dama: tras 18.Dg4+ y 20.Th3+, tiene que interponerse en h6, y el doblete 22.Dd7 sobre los dos alfiles completa el botín. El motivo lleva su nombre desde entonces, y lo repitieron Tarrasch contra Nimzowitsch ya en 1914, Miles y Judit Polgár contra Kárpov en 2003.

La jugada maestra de 1914

San Petersburgo, penúltima ronda. Lasker necesita ganar a Capablanca para alcanzarlo en la clasificación. Abre con la variante de cambio de la española y cambia damas en la sexta jugada.

Parece absurdo: esa línea tiene fama de estéril, y cambiar damas cuando hay que ganar parece una rendición. Salvo que Capablanca buscaba precisamente simplificar para entablar. Y esa variante obliga a las negras a jugar activamente para aprovechar la pareja de alfiles; si no, las blancas explotan su mejor estructura de peones. Lasker eligió la apertura que castigaba exactamente el estado de ánimo de su rival.

35.e5, la ruptura. Treinta y cuatro jugadas de maniobras en apariencia estériles, y la posición se quiebra de golpe.

Capablanca juega demasiado pasivo y acaba arrollado. El llamado jugador psicológico no había hecho una mala jugada: había elegido el terreno adecuado.

El final

En 1933 los nazis le confiscan los bienes y la casa. Tiene sesenta y cuatro años y lo pierde todo. Huye a Inglaterra y después a la URSS, donde renuncia a la nacionalidad alemana, consigue un puesto en el Instituto de Matemáticas de Moscú y entrena a la selección. En 1937, en pleno apogeo de las purgas estalinistas, los Lasker aprovechan un viaje a Estados Unidos para no regresar.

Muere en Nueva York el 11 de enero de 1941, de una infección renal, en el hospital Mount Sinai, atendido como paciente de beneficencia. El hombre que primero impuso cachés altos para hacer del ajedrez una profesión murió sin un céntimo.

Lo que puedes robarle

Juega la jugada práctica, no la perfecta. No tienes un motor en la cabeza y tu rival tampoco. Plantéale el problema más incómodo posible con el tiempo que le queda.

Complica pronto. Lasker contraataca antes de que su posición se ponga mal, no después. Una desventaja se trata cuando todavía es pequeña.

No des por perdida una posición difícil. Es su sello, y remontó muchas.

Y elige la apertura pensando en el rival, no solo en la evaluación. San Petersburgo 1914 es el caso de manual. Es también lo que Prologue quiere darte: una apertura que entiendes lo bastante como para saber cuándo sirve a tu plan.

Preguntas frecuentes

¿Cuánto tiempo fue Emanuel Lasker campeón del mundo?

Veintisiete años, de 1894 a 1921. Es el reinado más largo de la historia del campeonato del mundo de ajedrez y con toda probabilidad nunca se igualará. Le arrebató el título a Wilhelm Steinitz y lo perdió ante José Raúl Capablanca.

¿Lasker jugaba de verdad al hombre y no a la posición?

Es una leyenda persistente que él siempre desmintió, y los análisis modernos le dan la razón. Sus jugadas parecían provocadoras pero no eran objetivamente inferiores. Simplemente elegía, entre jugadas equivalentes, la que tenía más probabilidades de provocar un error enfrente.

¿Qué es el teorema de Lasker-Noether?

Es un resultado fundamental del álgebra conmutativa sobre la descomposición primaria de ideales. Lasker lo demostró en 1905 para anillos de polinomios y Emmy Noether lo generalizó en 1921 a cualquier anillo conmutativo noetheriano. Lasker había hecho su tesis de matemáticas con Max Noether, el padre de Emmy Noether.

¿Qué es la defensa Lasker?

Es una defensa al gambito de dama rehusado, caracterizada por 7…Ce4 tras 1.d4 d5 2.c4 e6 3.Cc3 Cf6 4.Ag5 Ae7 5.e3 O-O 6.Cf3 h6 7.Ah4. Busca cambiar piezas para desactivar la iniciativa blanca, aceptando peones doblados a cambio. Se sigue jugando al máximo nivel.